P R E S E N T A C I Ó N    P o e s í a (de Carlos León Liquete)    SOBRE (y contra) EL ARTE     P O e S í A v I S u A L     J e s ú s B u e n o    de N A D I E (Punk)    COLABORACIONES - Amigos    Actualidad    c o n t a c t o   

La PÁGINA de
N A D I E
JUSTO ALEJO



Recuerdo y homenaje al poeta Justo Alejo y a su poesía:




BIOGRAFÍA DE JUSTO ALEJO:

     Nace el 18 de diciembre de 1935 en Formariz de Sayago (Zamora). Algunas cronologías señalan que fue un año después, pero él nunca lo corrigió. En 1949 ingresa en la Escuela de Formación Profesional de la RENFE en León, en la que permanecerá hasta 1951. Al año siguiente ingresa en la Maestranza Aérea de León, pero en 1953 retorna a Sayago aquejado de tuberculosis. Comienza su carrera militar en la Base Aérea de Villanubla (Valladolid), donde llegó a ser nombrado Brigada en 1974. Permanece en Valladolid entre los años 1954-1966, y es aquí donde comienza su carrera literaria, con colaboraciones en las revistas Triunfo y Poesía, y donde surge su amistad con escritores vallisoletanos como Francisco Pino. También en esta ciudad inicia tardíamente sus estudios: acaba el Bachillerato en el Instituto Zorrilla en el año 1959 y la carrera de Magisterio en 1963. En Valladolid comienza además las carreras de Filosofía, Pedagogía y Psicología, que terminará en Madrid, al igual que su doctorado. Cursó Sociología y Políticas y obtuvo un lectorado en París. En 1972 se casa con Silvia Herberg, con la que tuvo un único hijo: Alí, un nombre sugerido por Las mil y una noches -libro que le había regalado su abuelo Baltasar y que resultaría decisivo para Justo. Muere en Madrid el 11 de enero de 1979.


FONDO-ARCHIVO DE JUSTO ALEJO:
http://fundacionjorgeguillen.com/fondo-documental.php?id=00000000TO



BIBLIOGRAFÍA:

1959— Yermos a la espera, Valladolid, Pliegos de Cordel Vallisoletanos.
1960— Cierta biografía, en “Arenales (entregas de poesía)”, Valladolid, Pliegos de Cordel Vallisoletanos.
1962— Mulas (grabados de Féliz Cuadrado Lomas), Valladolid, Pliegos de Cordel Vallisoletanos.
------ — Desde este palo, Valladolid, Pliegos de Cordel Vallisoletanos.
1965— Alciar, Valladolid, Librería Anticuaria Relieve.
1969— SERojos luNARES (nimBos), Valladolid, Pliegos de Cordel Vallisoletanos.
1971— monuMENTALES REBAJAS (triste tópicos), Valladolid, Pliegos de Cordel Vallisoletanos.
1974— Separata de lo mismo, Valladolid, abril.
1976— Son netos, Valladolid, primavera.

------ — HOY en día El desencanto LAVA Más BLAAANCO, (tirada de autor a ciclostil, sin pie de imprenta).

1978— sola-MENTE unas PALABRAS. Libro de HORAS Y ORIFICIOS, Valladolid.

1979— Poesías 1959-1965 (Antología de textos), Valladolid, Pliegos de Cordel Sayagueses, Junio.
1980— El aroma del viento (Prólogo de Francisco Pino), Madrid, Endymión Ayuso.
1994— Marbella entre mil ríos, Valladolid, Diputación Provincial de Valladolid.
1997— Poesía, Valladolid, Fundación Jorge Guillén.
2005— Prosa errante, Zamora, Editorial Semuret.
2010— Alciar monuMENTALES REBAJAS, Madrid, Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes.



DOS TEXTOS SOBRE JUSTO ALEJO encontrados en la red:



                     La memoria de los náufragos, 5.
                     Justo Alejo, o la soledad del explorador


Por Guadalupe Grande


Aunque sólo fuera por lo inusitado, lo ecléctico y lo desbordante de su obra, la poesía de Justo Alejo merecería haber tenido, al menos, un espacio congruente con la desaforada aventura que se propuso. Justo Alejo poseyó uno de esos espíritus que se entregan a su solitaria especificidad con una vehemencia y un arrojo dignos del explorador más aguerrido. Alejo fue un vanguardista apegado a las raíces, uno de esos extraños vanguardistas que llega a la ruptura desde el respeto a la tradición, y que se vincula a ella no por espíritu de novedad, sino como una forma necesaria del diálogo con su época.
Ecléctico y furioso, pobre y universitario, preocupado por la ética y por la estética, su poesía se publicó, en su mayoría, en editoriales muy minoritarias, en ediciones de autor o en los Pliegos del Cordel Vallisoletanos, o quedó inédita hasta que en 1997 la Fundación Jorge Guillén publicó su poesía completa en edición de Antonio Piedra. A pesar de esta edición, cuidadísima por otra parte, la poesía de Justo Alejo sigue siendo casi secreta. Justo Alejo Arenal, hijo de madre soltera, nació en Formariz de Sayago (Zamora) en 1935. Fue ferroviario y carpintero.

Estudió Magisterio, Filología, Psicología, Pedagogía y Ciencias Políticas y Sociología. Se casó, tuvo un hijo al que llamó Alí y en 1979, se suicidó arrojándose desde el cuarto piso de su oficina del Ministerio del Aire. En ese escaso tiempo, escribió quince libros de poemas, colaboró regularmente en la prensa, realizó estudios e investigaciones de corte sociológico, antropológico y folclórico, escribió algunos guiones cinematográficos y tradujo poemas de Nazim Hikmet, Nguyen Ai Quoc (Ho Chi Min) y Mario de Sá-Carneiro. Quizá estos someros datos puedan aproximarnos su poesía heterogénea e intensa, una poesía abarcadora y en fuga a un tiempo. Sin embargo, desde su aventura estética y a pesar de su aparente dispersión, la poesía de Justo Alejo orbitó siempre en torno a un diálogo y dos heridas: el diálogo fue una permanente y admirada conversación con la poesía, con la historia de la poesía en castellano (de Machado a Vallejo —sobre todo Vallejo, el césar a quien admiró en cada palabra—, del Cancionero a Manrique, del Siglo de Oro a Lorca); a la vez, de este diálogo se abrió una herida: el desaliento ante la progresiva pérdida de la capacidad de convocatoria del lenguaje: «Sin poder comulgar con la palabra, / reventando de soledad y hastío / y preñados de amor, más que otra cosa». En parte, su poesía más vanguardista, esa poesía visual y desestructurada que descomponía las palabras y quebraba las líneas, proviene de ese desaliento, de ese esfuerzo feroz por intentar recuperar la vividura de las palabras. Pero su herida más constante, la que lo acompaño del primero al último de sus libros, fue su conciencia ética y moral, su profunda disconformidad con el destino de los relegados: «Obrero que caíste, sin alas, desde el piso /cuarto de este edificio. / Hermano, estás bien muerto y

nadie te recuerda./ La casa está bien hecha».

Justo Alejo fue un hombre abrumado, tanto vital como éticamente, y esa angustia conllevó una plasmación estética, una actitud moral, una temperatura de la conciencia. Por otra parte, Alejo fue uno de los primeros poetas en advertir el uso y abuso que el lenguaje publicitario estaba ejerciendo sobre el lenguaje poético y uno de los primeros en parodiar ese pseudolenguaje para acometer una delación airada y herida.
Estigmatizado inicialmente como una especie de nuevo Miguel Hernández (tanto por su extracción social como por su devoción por los clásicos) con veleidades vanguardistas, pocos prestaron algún interés a una obra extrema, ecléctica, incómoda y difícil de abarcar y situar en los manuales literarios, y en general fue tratado con cierto paternalismo, como si la extracción humilde fuera sinónimo de sufrir de ingenuidad. Pero la vehemencia no descansa, la vehemencia que habita estos poemas sigue diciendo su palabra: un palabra airada y solidaria, una palabra equilibrista y emocionada, qué más da, sí, emocionada, emocionada.

    0

        «porque una cosa es predicar y otra dar trigo»

        L. P.

    Algunas veces he sentido el deseo de publicar en blanco (¿hermosos?) libros de versos ... en blanco ... Páginas

abiertas de espléndida nitidez. Silenciosas al tacto, sonoras al oído ... El viento las conmueve y suenan ... suenan ...

clamorosamente ...

    ... era una tarde ...
    era un mañana
    abiertas
    era, era ...
    «Porque escribir es viento fugitivo.»
    O bien
                como el amigo cuenta
    hacer ahora una señal pequeña,
    abrir un fósforo
    y dar antes de abrirlas
                        al fuego
    estas hojas escasas.
    Una luz diminuta,
    unas cenizas,
    un gran descanso a todos
    y
    una obra.
    Sobre la página en sombra de la NOCHE
    una LUZ
                gota escasa
                            HOY
                                  ciego
                                  hablo

    (Tomado de Alaciar.)

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VICENTE PRIETO SOBRE JUSTO ALEJO. JUSTO ALEJO EN EL RECUERDO:

De mis recuerdos en vida de Justo Alejo, sus artículos en El Norte de Castilla (aún conservo muchos de ellos), que tal vez me sorprendieron, en mi primera juventud, por su manera tan particular de utilizar el lenguaje (estudiado por Santiago Amón en artículo también publicado en ?El Norte de Castilla?, titulado ?La poética de Alejo o la constitución del contralenguaje?.) . Cuánta nostalgia de aquel ?Norte? literario que conocí en los años setenta y ochenta y que en nada se parece al de ahora.
Justo Alejo Arenal nació en Formariz de Sayago, Zamora, raya con Portugal, en el año 1936. En 1954 se traslada a Valladolid, donde ingresa como soldado voluntario de aviación. Su estancia aquí, hasta 1966 en que se traslada a Madrid (donde tuvo como valedores a Gonzalo Armero y Santiago Amón) resulta decisiva, desde que tomó contacto con la Librería Relieve, donde empezó a publicar su poesía a través de los ?Pliegos de Cordel Valisoletanos? y con la vanguardia poética de entonces (en Valladolid Francisco Pino). Fue él quien acuñó la expresión ?náufragos colindantes?, para referirse a la variedad de personajes que se reunieron en torno a esa librería en el oscuro Valladolid de los años cincuenta y sesenta. Su actividad literaria quedó diseminada también a través de periódicos y revistas, como 'Triunfo', donde, valga como ejemplo y más en este foro, publicó una crítica sobre el 'Picasso' de Santiago Amón que hoy se conserva en la hemeroteca de 'Triunfo' que se puede consultar en Internet:

http://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?a%F1o=XXVIII&num=596&imagen=44&fecha=1974-03-02

Su muerte, acaecida el jueves 11 de Enero de 1979, recién llegado a su trabajo de las vacaciones de Navidad (su último artículo se publicó dos días antes felicitando el año nuevo), cuando decidió saltar vestido con uniforme de gala desde una ventana del Ministerio del Aire en Madrid, sigue siendo, para muchos de los que le conocieron, un misterio.
En 1997 la Fundación Jorge Guillén publicó una espléndida antología poética de Justo Alejo con completísimo prólogo de Antonio Piedra.

Acompaño algunos escritos y poemas recogidos:

"No pretende Alejo seguir la moda de los llamados antilenguajes, ni la senda sutilísima, estructural, de los metalenguajes; se propone, más bien, la constitución sistemática de un CONTRALENGUAJE alertador que, destruyendo el CONTROL de la frase computada, programada e impresa en el frontispicio de la luz del NEON, acierte a comunicar su reverso, su contracanto, la cifra exacta de su negación DIALECTICA." (Santiago Amón.- El Norte de Castilla, 25-1-1979 )

"Este es su proceder de absoluto poeta. Nos descubre algo ignorado, algo que antes de él nos era desconocido. Su escritura, por tanto, no es surrealista e ilógica, sino realista y lógica, perfectamente de acuerdo con el esfuerzo creador para concederla el título de poética. Su obra nos ofrece la máxima entraña que una obra de poeta puede ofrecer. La disconformidad entre autor y texto, lo que nadie había conseguido en un poema hasta él." (Francisco Pino, prólogo al libro póstumo de Justo Alejo 'El aroma del viento'.)



JUSTO, EN LA LUZ

Tú eras el tiempo vivo,
El sucesivo sol tú le encarnabas,
Eras la misma vida y su fruición:
Y un día?

La sin tiempo más bella se prendó
De ti, de tu fruición, de tu sol breve;
De la alegría que transcurre infiel;
Y un día?

Y un día fuiste ya todos los días?

(Francisco Pino)



TESTAMENTO

Escrito está en el tiempo.
"Cuando me muera
llevadme al campo:
meted mi cuerpo
bajo del árbol
o de la espiga.
Llenaos de fiesta;
Dadme un abrazo.
Jamás campanas
(copio a Machado).
Nunca paredes.
Dejadme abierto,
Bajo los cielos,
Bajo el tejado
De los trigales;
Junto a los troncos
De los regatos.
No digáis nada cuando me muera.
¡Llevadme al campo!"

(Justo Alejo)

http://foro.gigadigital.es/viewtopic.php?p=678&sid=94fcadc9eed0ba570a549a6d22170022

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