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Lectura con Kike Tormenta + Apalatxe



LECTURA con Kike Tormenta y Apalatxe,

Bar Gondomatik (Valladolid, 16 de febrero de 2017)







Del libro (aún inédito) POEMAS DE PREGUERRA estos dos poemas :








ALARMAN AL ALMA



He encendido una luz en la vigilia

-yo velo mientras tú duermes-

para verme cantando desnudo

(sobre las horas).


Entre la arboladura de mi barco

y esa playa, el sol, ahora otro,

no sol, no yo, por tanto.


Y por ser ajena su luz me veo

en esta artificial que hace morena

la negra piel que visto.


Mientras tú duermes yo velo

el silencio que abandona la ciudad.


Hablo por no dormir,

para que puedas dormir,

pues ya las voces

anuncian alarma.






LAST BLUES FOR…



Peligroso aquel

que estima la belleza

y confunde su tiempo

con la eternidad.


Su belleza resulta

dura, y frágil

a los ojos de la muerte,

paseando por el verde

filo del dalle y la pistola.


Nos somos parte

de ese ser, enajenado

socialmente.


Nos confundimos siempre

-antes que obedecer-,

como el ciego ante la luz

artificial que le ilumina,

que en su interior advierte

que la imagen de sus manos

era otra, que era otro aroma;

que aquella oscura página

no era de aquel poema.


Por ser parte de él,

pudo escribir aquí

este poema de esta noche

que todo lo invade.

Un último sorbo

con la lengua de esparto,

áspera y seca

como el espanto

allí sentido.


Aquí, la mano

se aferra, anhela

la fuente, pero no

llega el agua a su boca:

solo una gota se espera.






ACTUALMENTE, espero la edición del libro AHORA-YO (ed. Difácil) del que forman parte estos poemas:



[MONÓLOGO DEL NO-YO]


El monólogo del quien

-la suma de valores de las cosas-

la inquieta manera de ser

en nuestro creciente

agónico

movimiento


La mínima morada

del vivir

y la expresión

-más allá de lo vivido

posible e imposible-


La brocha en esa noche

el estallido

de voces

la canción de la armonía

y solo

entonces

yo, él


que nada es si nada

soy

como azar de las palabras

nuevamente

que nada es el azar

materia y pensamiento

atmósfera y figura


la suma de valores de este quien

contra el monólogo

que agónico se yergue

la libertad y la alegría

otra vez

al infierno otra vez











Están los círculos concéntricos

tan amplios que recogen

lo más de toda gente.

Y yo estoy fuera.



También los exquisitos

círculos en sí mismos

que tocan a estos suyos

los miro desde fuera



y los pequeños grupos

que hacen del frágil círculo

la nueva y más feliz

de sus ideas.



Y está tu pecho, cielo

de todos ellos, estás tú,

para todos inmensa.

Y yo aquí dentro.











Del último libro de verso que he escrito, un extraño rapto titulado TODOS LOS ENTUSIASMOS:



[SEXTA PURIFICACIÓN:

Una viña estéril se arranca]



Pasamos -en cuerpo

mente imaginación

y agua- por el sendero

de la vida.

Cavamos

y quitamos piedras.


Limpiamos ramas

secas de las viñas:

unas parras raquíticas

que solo daban uvas

agraces.


Ser ciervo estuvo bien

correr libre en el viento

entrechocar la hermosa cornamenta

con los troncos de los árboles


ser viña fue un fracaso

-y no por ser la viña

que luego fue la fuente

de vino bueno amante-


sin más la viña

fue arrancada:

rampojos, racimos, ollejos

desechos

minúsculos pasaron vueltas

del alambique una y dos veces

hasta dejar un líquido

nítido

transparente como agua densa

o vino de rama y alumbre.


Es toda la anchura de la tierra, toda nuestra tierra,

la que verá nacer las humanas

verdades del entusiasmo.




[SÉPTIMA: Para ser / SIENDO

en términos reales y precisos]



Eterno verano de otra parte

-tan humano- del que ser la flor

derramada, que en la boca

de nada es silencio.


Hizimos largos planes

para desbaratarlos luego,

como castillo de naipes viejos

antes de acabar de levantarse.


Nos creímos dioses

jugando a decir-nos verdades

que nadie quería oír.

En aquella luz del primer día.


Debimos hablar más

como silencios que endulzan la espera,

abrazándose las manos.

Pero enrollábamos la historia

Y la vivíamos en largos pergaminos

prietos, sin letra, testimonios vacíos

de densas experiencias.


Quizás así teníamos la fórmula precisa,

como la alquimia de ser oro

de hombre en ser real de luz.


Los humanos andaban en tinieblas

Y ahora hacen fuego contra las puertas

en las comisarías de todas las ciudades.


La luz casi despunta en este frio de la mañana

que desvanece en el viento la noche y el alba.


Al penoso yugo, a las hostias de su vara,

cicatrices y heridas, a su exterminio,

opusimos el calor de las caricias a la palabra.

Fue fruto de ellas, y de estas manos,

el Amor de los hombres.




PARA TERMINAR, UN POEMA DE ‘AMERICOHISPANIA (Y TODOS LOS DEMÁS)’ todavía en borrador:



AL FIN,

Al fin

hubo un momento

-allá a finales

de los noventa,

con el fin de siglo-

en el que lo siempre

oculto

volvió a ser visto

-entonces todos huimos,

retrocediendo de nuevo

a nuestra oscuridad-.


Cuando estaba aquel niño

levantando la cabeza

volvió, en regresión,

a gatear y arrastrarse

por el suelo. Y la sombra

que había dejado

el aura

que flotaba en el lugar

que anteriormente ocupaba

se disolvió en espejos

generando más nombres

que añadir a la babélica

confusíón.


Al fin,

entonces

¿o es ahora?

Nuestro momento llega

y rara vez sabemos

cómo vivir esos instantes

corrompidos del anhelo

la esperanza y el desespero.


Es otra más de las muchas

lecciones que esta tierra

(que fue nueva y ahora parece

vieja en nuestras manos)

ha dejado en herencia

a los que la habitamos.


La actitud es siempre abierta,

intransigente contra la no vida,

atenta y lúcida en la lenta

descomposición del yo y lo

que le rodea.

Transparente en la comunidad

traslúcida en el espejismo

social y el compadreo

callada en la acción

solidaria de la fuerza humana

que se desenvuelve

al ritmo preciso de nuestra

realidad.


Con el sueño en las manos

para no soñar cuentos

cuando todo es realidad


con la maravilla de lo real

como bandera del sueño.




Y este poema del cuaderno de PALABRAS A MARTE que debía leer, porque de Kike , de su música, surgió.


"su piel tan suave"

Todo o nada.


De siempre amor

amó la guerra.

No en vano fina red

con invisible hilo

redujo a escarnio

aquellas tentativas seminales.


Siempre de amor

la guerra estuvo henchida,

y todo ese desastre

que en ella se genera

es el reverso de su piel:

la piel de amor, tan suave.


Por eso amarte, amor,

es dura guerra.

Por eso ya esta guerra,

amante, es

la guerra del amor.

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